La vida, en verdad, tampoco va más allá de todo
lo imaginado. Somos todo esto que nos forma y nos construye, y que destruye.
Podemos elaborar una serie inmensa acerca de conspiraciones sobre lo que nos
espera y, mientras tanto, la vida misma habrá sido quien se haya marchado. El
tiempo que nos queda, el que tenemos y el que tuvimos, sólo es tiempo.
Sustentamos nuestros días sobre unos cimientos abstractos, que conducen
primordialmente nuestras acciones y nuestra alma (si es que la poseemos). Nada
nos es más plácido que dejar volar los deseos que, en un principio, conformaron
nuestra auténtica esencia. Permanece vivo todo aquello que no matamos, sea como
fuere la metamorfosis a la que nos vemos impulsados.
-Abril, 2013
La vida al final es eso que va a acabar pasando mientras decidimos qué hacer para no romper esta relación de transmisión de genes que os fue otorgada. Es eso que va a acabar pasando mientras decidimos dónde fueron a parar los buenos tiempos en los que eramos el mejor equipo habido y por haber. La vida es eso que nos va a dejar a solas cuando busquemos una solución a los problemas más vanos que jamás existieron, cuando comprendamos que la vida es naturaleza que muere, como el tiempo huye, como las lágrimas caen.
Agosto, vete.
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