viernes, 28 de junio de 2013

Olernos ni manosearnos.

La felicidad es el estado más subjetivo existente. Probablemente, mi felicidad ahora se reduce a un gintonic en compañía buena, un par de tercios y unas conversaciones acerca de lo putísima que es la vida. No hay nada que vaya a dolerme más, que perderte poco a poco. No se trata de semanas, tal vez sean meses (ojalá, y años). Fuimos muy felices robándonos besos y caricias, y rompiendo todos los controles morales que venía la sociedad a imponernos. Que qué más da si son dos décadas o unos días,  lo importante de nuestros días va a ser que nos amemos en la distancia. Que saciemos las ganas en encuentros sonados, que pensemos mutuamente el uno en el otro, mientras yo me rodeo de gente nueva y tú sigues con los de siempre. Me resucitan tus palabras más que nada en este mundo.
Y fíjate que la felicidad va a volverse subjetiva, que necesitamos de unas cuantas copas (muchas) para perder la vergüenza antes que el conocimiento. Vergüenza. Ni tenemos ni la conocemos.
Estos mensajes tuyos tras una semana rara de cojones que me hacen comprender que lo mismo te echo de menos que antes te echaba de más.
Sí, bueno, esto es de Kiko Veneno. El veneno está en la dosis, decías. Pero eso tampoco era tuyo.

12/52

miércoles, 26 de junio de 2013

Día 426 (ojalá y muchos más, pero reales).

Existe una capacidad humana de extrañar las cosas cercanas sólo cuando se alejan. En verdad, puede ser un defecto, aunque (siendo considerados) la belleza de amar lo que no se tiene es, en última instancia, sólo eso: belleza. A veces, hay momentos en los que una caricia invisible te recorre todo el cuerpo. Yo creo que es en esas sensaciones en las que se camufla el ser que nos activa y desactiva, todo aquello que queremos si perdemos.
La distancia no es buena, y el tiempo pasa lento cuando deseas que sea rápido. Deberíamos pararnos a pensar si está permitido echarse de menos tan intensamente y dejar que nos sobren las palabras. Demasiados días los que estaremos en este abismo de no tenernos.



Los hermanos Ferreiro pueden hacer soñar y lo hacen. Yo sentí ese escalofrío por la espalda en su concierto. Aquel mayo fue bueno. Tenia amigos y felicidad. Pero todo es un péndulo. A veces lo tienes, a veces no lo tienes.
Es curioso lo gilipollas que me ha parecido siempre Hegel y lo mucho que recurro a él.

sábado, 22 de junio de 2013

Del inicio de la novedad.

Nada busco salvo el placer ante la gigantesca perspectiva de considerar una nueva opción vital. Nada amo salvo esos sentimientos positivos. Exaltemos el placer, sinteticemos con la razón. Ante todo, vivamos. Seamos humanos, pero humanos libres. Aún considerando esta propiedad como la mayor utopía existente, busquemos la libertad. No se trata de decidir, tampoco se trata de renunciar. Las simples elecciones nos hacen perder. Amemos la vida, pero nuestra vida. Seamos nosotros, no el resto.  Nosotros, o tú y yo, seamos sin dudar. 
Puntos de vista cambiados, errores cometidos. Nada hay determinado, todo por determinar.


viernes, 21 de junio de 2013

Inicio y fin del viaje infinito.

Existe una cadena invisible y abstracta que va devorando la cronología de los acontecimientos. Cuando esperar era una opción, y soñar el objetivo, la realidad siempre va a tratar de aparecer. Porque nunca somos capaces de buscar el término medio, por mucho que nos empeñemos. Nuestra rutina se ha constituido de encuentros y desencuentros, de furia, de ira, de abrazos, de caricias.
Busco la belleza en las miradas de aprobación y, simultáneamente, de despecho. Se puede hacer daño, y nos hemos dado el lujo de hacerlo. Tal vez, la balanza se ubica desequilibrada en algún punto de esa moral que tanto anhelamos. Somos individuos aferrados a encajar en una sociedad que no nos merecemos, porque nos aliena y nos destierra de ese universo infinito y deseado, de ese lugar imaginado, al que llamamos vida. Un grupo de marionetas con los hilos cortados.
Y es en esa travesía donde nos acabamos encontrando. Quizás, comprender que era necesario todo el camino recorrido, todas las aventuras y desventuras, y todas esas horas compartidas, es el inicio de todo el proceso. Si todo forma parte del proceso, la lógica ametralla con sus actos.
Dejémonos ser disparados, pues.


Querido tiempo: ahora mis diecisiete años son tuyos. A partir de mañana, cuida de mi corazón herido e hiriente de esta vida siendo una niña. Hasta siempre.

sábado, 15 de junio de 2013

Graduation has gone.

Creo que nadie ha parado a pensar en la belleza de no poder caminar por haberte quedado sin pies tras haber estado bailando toda la noche. Tampoco paramos a pensar en que tu vestido, qué también has destrozado, fue lo más bonito del mundo. Y que esos enfados y esas promesas, esas son de las que se clavan por mucha cerveza que lleves en el estómago. Estómago que a las seis de la mañana hace que te sientes en un parque con cuatro de las mejores personas del mundo a comerte un bocadillo de pavo mientras reflexionas sobre todo lo que hemos vivido (y mientras piensas que has perdido las llaves y no sabes ni dónde ni cómo entrar a casa). Nada hay mejor que esa alegría de un "APTO", porque ahora eres universitaria.
Creo que nadie ha parado a pensar en la belleza de las graduaciones.
Creo que nadie ha parado a pensar en la belleza de la vida.

Donde pongo la vida pongo el fuego  de mi pasión volcada y sin salida.

jueves, 13 de junio de 2013

You know that I'm no good.

9/52

Echo de menos la levedad del agosto de 2012. Aquellas siestas interminables, aquellas noches de terraza y helado, y aquella larga lista de sueños y planes que mi inocente ser de 17 años tenía confeccionada. Recuerdo que por aquel entonces, me había enamorado de un irlandés pelirrojo, un economista que para nada era un superhombre pero que era el hombre de mi vida. Había decidido quererlo por encima del holandés que conocí en Disneyland Paris, una noche fría de mayo, la primera. Jens me decía que quería vivir conmigo mientras que mi superCarl apenas si podía hablarme de la timidez que tenía (y que espero que, a día de hoy, siga teniendo). Así que me pasaba los minutos contando el tiempo que faltaba para el próximo verano de los 18, esos meses en los que comenzaría a vivir mi propia vida y cumpliría todos mis deseos.
Sólo me cabe destacar que en nueve días me hago mayor de edad y que todo lo que he vivido en un curso y que (ojalá) y acabe pronto, se me va a grabar en lo más profundo de mí. Mañana me gradúo, y tal vez apruebe Selectividad. O tal vez mi manera de formar escándalo me haya mandado a septiembre. Quién sabe.


miércoles, 12 de junio de 2013

Final de.

A decir verdad, dudo mucho que te haya olvidado por completo. Creo que hay una parte de nuestro interior que siempre va a quedarse ahí, por mucho que la odiemos. Eso no quiere decir que no esté permitido volver a empezar, lógicamente, lo está. Pero los nervios y el miedo no se van, y me cuesta asimilar ese tiempo que huye porque así lo deseo, y todas las consecuencias que trae consigo.