jueves, 13 de junio de 2013

You know that I'm no good.

9/52

Echo de menos la levedad del agosto de 2012. Aquellas siestas interminables, aquellas noches de terraza y helado, y aquella larga lista de sueños y planes que mi inocente ser de 17 años tenía confeccionada. Recuerdo que por aquel entonces, me había enamorado de un irlandés pelirrojo, un economista que para nada era un superhombre pero que era el hombre de mi vida. Había decidido quererlo por encima del holandés que conocí en Disneyland Paris, una noche fría de mayo, la primera. Jens me decía que quería vivir conmigo mientras que mi superCarl apenas si podía hablarme de la timidez que tenía (y que espero que, a día de hoy, siga teniendo). Así que me pasaba los minutos contando el tiempo que faltaba para el próximo verano de los 18, esos meses en los que comenzaría a vivir mi propia vida y cumpliría todos mis deseos.
Sólo me cabe destacar que en nueve días me hago mayor de edad y que todo lo que he vivido en un curso y que (ojalá) y acabe pronto, se me va a grabar en lo más profundo de mí. Mañana me gradúo, y tal vez apruebe Selectividad. O tal vez mi manera de formar escándalo me haya mandado a septiembre. Quién sabe.


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