miércoles, 26 de junio de 2013

Día 426 (ojalá y muchos más, pero reales).

Existe una capacidad humana de extrañar las cosas cercanas sólo cuando se alejan. En verdad, puede ser un defecto, aunque (siendo considerados) la belleza de amar lo que no se tiene es, en última instancia, sólo eso: belleza. A veces, hay momentos en los que una caricia invisible te recorre todo el cuerpo. Yo creo que es en esas sensaciones en las que se camufla el ser que nos activa y desactiva, todo aquello que queremos si perdemos.
La distancia no es buena, y el tiempo pasa lento cuando deseas que sea rápido. Deberíamos pararnos a pensar si está permitido echarse de menos tan intensamente y dejar que nos sobren las palabras. Demasiados días los que estaremos en este abismo de no tenernos.



Los hermanos Ferreiro pueden hacer soñar y lo hacen. Yo sentí ese escalofrío por la espalda en su concierto. Aquel mayo fue bueno. Tenia amigos y felicidad. Pero todo es un péndulo. A veces lo tienes, a veces no lo tienes.
Es curioso lo gilipollas que me ha parecido siempre Hegel y lo mucho que recurro a él.

No hay comentarios: