miércoles, 31 de julio de 2013

Del último sábado en aqueste lugar.

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Por un momento, podía soñar y me aferré a este momento con mi vida en él. Esa exclusividad no reservada que ofreciste al tiempo y al espacio, y ese momento que compartimos en mitad de ninguna parte. Y esa ninguna parte que tiene una ubicación material, donde vas a volver a repetir esa espiral inexplicable que te llevó hacia allí en un amanecer tranquilo.
Creo que sentirme perdida me lleva a encontrarme. No de una manera clara y tampoco por mucho tiempo. Pero, a veces, tengo la necesidad de que me inunde esa abstracta cuestión que me hace notarme abandonada del resto.
La tristeza me parece un concepto realmente subjetivo, y es dicha subjetividad la que, incluso, me empuja a ser feliz
Nada hay más placentero que volver a reubicarse vitalmente. Sentirte viva, hacerlo o no, tal vez sólo depende de tu ello profundo.
¿Ahora, pues, estoy viva? Los viajes infinitos acaban, son un eterno retorno, contrariamente.
Quiero estar viva, y disfrutar este tempus fugit al que vosotros llamáis bienestar. No obstante, para mí el bienestar se compone de procesos propios de una montaña rusa. No sabría situar a éste arriba o abajo, pero nuestros días necesitan emprenderse en el punto más mínimo para alcanzar la cumbre. Sentirme perdida para encontrarme. Y, sobrevivir, no vivir. Sobrevivir para accionarme, para ser parte de todo esto.

"Laura o Valentina, ya no sé qué decirte."

jueves, 25 de julio de 2013

Sois fáciles de amar.

"Tengo la memoria hecha una mierda; demasiadas drogas. Dejé el jaco cuando me instalé en Amsterdam. Pero incluso los éxtasis y la cocaína te hacen agujeros en el cerebro con el paso de los años y te privan de tus recuerdos, de tu pasado. En lo que a mí respecta, no hay problema, incluso me conviene.
Aprendí paulatinamente a respetar estas drogas, a emplearlas con moderación. Durante la adolescencia o en plena juventud se puede ser indiscriminado, ya que uno tiene poca noción de la propia mortalidad. Por supuesto, eso no quiere decir necesariamente que uno vaya a sobrevivir a esa etapa. Pero cuando andas por la treintena la cosa cambia. de pronto, sabes que en algún momento vas a morir, y en las resacas y en los bajones se percibe en qué medida las drogas contribuyen a ese proceso; agotando los recursos espirituales, mentales y físicos, alimentando la apatía con la misma frecuencia con que alimentan la emoción."
-Irvine Welsh.

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Todo va a llegando a su fin, como esta temporada también lo hizo. Pero Welsh siempre sabe cómo salvarme del vacío abismal que supone para mí modificar procesos. Todo es una espera, pero estoy creciendo qué te cagas. Un cigarrito, por favor, qué me abruma vuestra gilipollez.

sábado, 20 de julio de 2013

miércoles, 17 de julio de 2013

FITCA36. Señales de vida.

El Rey Lear
- "Lear". Cía Pepa Gamboa.

Poco importa si somos el más cuerdo de los locos o el más loco de los cuerdos. Estamos vivos, vivimos el teatro. Desde dentro hacia fuera, en cada rincón, a cada lado. Puedes hallar un verso en cada milímetro de tu experiencia vivida, una palabra que te mueva más que el viento.
Porque al final, cada uno de nosotros, o tal vez los afortunados, llevarán ese personaje intrínseco que apenas ve la luz, pero que es el fulgor vital que empuja cada latido. ¿Acaso Shakespeare no puede ser sueño? Con los sueños o sin ellos, estamos vivos, vivimos el teatro.
Y aún parece lejano ese jueves, once de julio. Fin del recorrido hallado, comienzo del camino elegido. Sexto día estando viva, viviendo el teatro.

domingo, 7 de julio de 2013

Buscando ese paraíso típico, esa luz de la ventana.

Primera semana de julio.
La noche no representa una inspiración para mí, porque tras ella, siempre llega el día, y nada fue peor que haberte conocido de madrugada, ese intervalo cósmico entre un extremo y el otro, entre seguir siendo o dejar de ser. ¿Realmente la vida puede cambiar tan precipitadamente en un solo segundo? Me parece electrizante la atracción invisible que se crea entre los individuos, esa manera equívoca de tratar de unirse siendo todos tan opuestos.
Y vuelvo al punto inicial, nunca sé si se pronuncia las dos a.m. como noche o madrugada, pero lo que sé es que ahora es un nuevo día. Veinticuatro perfectas horas para ser errantes.
Siendo sinceros, los consejos que se dan en la cama, nunca llegan a ningún lado. Pero, a veces, el ser humano es el ser más errante, el error nos hace humanos, creo.
Las faltas las he cometido contigo, perfecto desconocido. Whatever it means.

viernes, 5 de julio de 2013

el viernes, tras el jueves

Probablemente, se bebe para recordar que quieres olvidar. Olvidar es una decisión, y yo nunca he sido de decidir. Si la levedad a la que me sumerjo se ha compuesto de mentiras, es algo que si que deseé. Porque la felicidad vana, no va a ser nunca felicidad.
Libertad, ¿para qué? Ser libre o no serlo es una cuestión absurda, nadie está a salvo de la alienación. Habrá un punto en esta vida en el que todo lo que gira a nuestro alrededor nos dé la risa, pero creo que eso es algo muy lejano.
Probablemente, yo nunca he tenido buena mano con el alcohol. Y, sin embargo, tengo en el cuerpo cerveza a raudales. Al final, ¿eso es el olvido? Tendré que tener siempre presente que no se protege por amor carnal, sino por amor fraternal. Y qué estúpido pensar que el amor tampoco es una decisión; lo es.
Si nada tenemos y nada nos queda esperar, me alegro de que las decepciones y los fracasos nos hagan estar vivos.
Volvamos a emborracharnos.

Harry Callahan. Eleanor and Barbara, Chicago, 1953 Collection Center for Creative Photography, The University of Arizona Courtesy Pace/MacGill Gallery, New York © The Estate of Harry Callahan

lunes, 1 de julio de 2013

Un mes menos, pero uno más.

Treinta días pueden ser suficientes para haber entendido que tú no querías viajar a Cadaqués, ni que te planchara las camisas, ni cocinarme cenas románticas, ni duchas compartidas. Un mes me ha bastado para comprender que el culpable (en la mayor parte del problema) ha sido mi ego desmesurado, mi lengua larga y mi autoestima baja. Así que estas frases tristes me sirven para volver a pedirte un perdón que nunca vas a aceptar.
Podría haberte escrito algo mucho más bello, pero en esta casa de perros a nadie le gusta el silencio.