Por un momento, podía soñar y me aferré a este momento con mi vida en él. Esa exclusividad no reservada que ofreciste al tiempo y al espacio, y ese momento que compartimos en mitad de ninguna parte. Y esa ninguna parte que tiene una ubicación material, donde vas a volver a repetir esa espiral inexplicable que te llevó hacia allí en un amanecer tranquilo.
Creo que sentirme perdida me lleva a encontrarme. No de una manera clara y tampoco por mucho tiempo. Pero, a veces, tengo la necesidad de que me inunde esa abstracta cuestión que me hace notarme abandonada del resto.
La tristeza me parece un concepto realmente subjetivo, y es dicha subjetividad la que, incluso, me empuja a ser feliz
Nada hay más placentero que volver a reubicarse vitalmente. Sentirte viva, hacerlo o no, tal vez sólo depende de tu ello profundo.
¿Ahora, pues, estoy viva? Los viajes infinitos acaban, son un eterno retorno, contrariamente.
Quiero estar viva, y disfrutar este tempus fugit al que vosotros llamáis bienestar. No obstante, para mí el bienestar se compone de procesos propios de una montaña rusa. No sabría situar a éste arriba o abajo, pero nuestros días necesitan emprenderse en el punto más mínimo para alcanzar la cumbre. Sentirme perdida para encontrarme. Y, sobrevivir, no vivir. Sobrevivir para accionarme, para ser parte de todo esto.
"Laura o Valentina, ya no sé qué decirte."
