lunes, 5 de agosto de 2013

Está muy claro, doctor, que usted nunca ha sido una niña de trece años.

"Cecilia, la pequeña -no tenía más que trece años-, fue la primera en hacer el viaje: se cortó las venas, como los estoicos, mientras tomaba un baño, y cuando la encontraron flotando en el agua teñida de color de rosa, con los ojos amarillos de los posesos y aquel cuerpecito que exhalaba olor a mujer madura, los sanitarios se llevaron un susto tan grande al verla en aquel estado de sosiego, que se quedaron clavados en el sitio, como mesmerizados."
-Jeffrey Eugenides


Esta báscula emocional (a la que vosotros llamáis agosto) me ha devuelto un trocito de la adolescencia. Y lo ha hecho devolviéndome esas madrugadas de letras y de imágenes. Las historias me abstraen tanto de la realidad de esta treintena anterior a mi nueva vida, que es la única salvación que hallo. Algún día de estos hablaré de esa virgen suicida que la gente lleva en su interior. Coppola fue maravillosa, pero Eugenides me está ganando poquito a poco. Hoy es lunes, pero aún andamos vivos. 

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